
Luz natural
Nosotros necesitamos luz natural, por ejemplo para regular nuestro reloj biológico, el cual necesita luz para hacernos sentir sanos y descansados en la mañana y cansados en la noche. Pero también durante el día, la luz natural afecta nuestro bienestar y nuestro estado mental (buen-mal humor). La luz natural afecta también nuestro desempeño. Estudios en Suecia han mostrado que estudiantes en sala de clases sin ventanas tienen muchos más problemas de concentración y cooperación que estudiantes en salas de clases con buena luz natural.
Luz natural al interior es una combinación de luz solar, luz ambiental y luz reflejada.
Luz solar
- es la parte de la luz natural radiada directamente desde el sol y que brilla a través de las ventanas.
- entrega a las habitaciones carácter con luz fuerte y efectos de sombras.
- de gran alcance al interior de la habitación especialmente en primavera y otoño cuando el sol se encuentra más abajo en el cielo.
- es también la luz más poderosa por lo que necesita sombrearse.
Luz ambiental
- es parte de la luz natural que se esparce y redirecciona por la atmósfera. Puede estar disponible en conjunto con luz natural o en forma independiente (ej. Cielo parcial o nublado).
- entrega a la habitación una luz suave y uniforme, pero decrece según la distancia a la ventana. Una buena regla general es que usted tiene que poder ver el cielo desde las áreas de la habitación donde necesite mucha luz natural.
Luz reflejada
- o luz de suelo es la luz natural reflejada por superficies externas - reflejada a través de edificios colindantes, árboles, césped, terrazas, etc., pero que son debilitadas en su camino.
- al interior, la luz es reflejada desde varias superficies – pisos, cielos. Recuerde que marcos de ventanas, pisos, cielos y murallas oscuras absorben una gran cantidad de luz natural reflectada en la habitación.
- es reflejada a través del césped, terrazas o una muralla, pero es bruscamente debilitada en su camino.
Oscuridad y depresión
- mientras más oscura la estación del año, es más la luz que nuestro organismo necesita. Cuando no hay suficiente luz, la producción de la hormona serotonina decrece y la producción de la hormona del sueño melatonina en el cerebro incrementa. En otras palabras, en días oscuros de invierno nuestros cuerpos se sienten como si estuviéramos a punto de ir a la cama.
Algunas personas son demasiado sensibles a la falta de luz sufriendo de depresión de invierno. Hay un remedio, sin embargo: estudios dirigidos en el Hospital siquiátrico en Hillerod, Dinamarca, ha demostrado que la luz natural previene de la depresión de invierno.